El serbio sembró interrogantes sobre la continuidad de su carrera. “Fue una sensación horrible”, señaló.
“Fue una sensación horrible en la cancha. Es algo que, por desgracia, vengo arrastrando prácticamente en cada partido de este año. Vomitar, devolver, es un problema serio”, confesó sin rodeos Novak Djokovic en una conferencia de prensa posterior a la histórica eliminación en la primera ronda del US Open a manos de Mariano Navone.
A sus 39 años, el tenista más ganador de todos los tiempos no ocultó el calvario que vivió durante las cuatro horas y 36 minutos de batalla frente al argentino. El serbio explicó que las náuseas constantes terminaron por colapsar su físico con un desenlace fatídico en el choque disputado en Nueva York.
En su detallado análisis, repasó cómo se le fue de las manos el encuentro en la cancha central. “Tuve un break de ventaja en el cuarto set, pero sufrí durante todo el partido desde el cuarto juego. Todo mi cuerpo empieza a venirse abajo con calambres. Al final, la espalda y el hombro no dieron más”, relató visiblemente afectado.

La histórica racha que mantenía desde 2005 sin caer en un debut en Flushing Meadows pasó a un segundo plano para el serbio. “Sí, es un buen récord, pero no estoy pensando demasiado en eso. Acabo de salir de la cancha y todavía estoy intentando gestionar mi cuerpo. El presente es el presente”, lanzó con resignación ante la prensa.
A pesar de la amargura por el resultado, la leyenda del circuito hizo un parate para felicitar al tenista argentino por la hazaña lograda. “No quiero restarle mérito a su victoria. Felicitaciones para él. Es un buen chico y un gran luchador, pero la verdad es que no disfruté para nada el partido”, aclaró.

El antecedente de este malestar ya había mostrado señales de alerta semanas atrás durante su participación en Cincinnati, donde también cayó frente a otro argentino, Thiago Tirante, condicionado por la alta humedad. Sin embargo, en el caluroso cemento neoyorquino el cuadro clínico se agudizó hasta límites insostenibles para su tenis.
La dolorosa despedida deja un enorme signo de interrogación sobre el futuro inmediato del balcánico en el circuito profesional. “Estoy tratando de averiguar lo que está pasando, intentando afrontar realmente lo que sucede y ver hasta dónde puedo llegar así”, concluyó un Djokovic desanimado.

