El primer reporte técnico de Brasil confirmó una falla que pudo haber sido crucial. Los peritos investigan si esa anomalía fue clave en la tragedia que dejó seis muertos.
A un mes del choque de helicópteros que terminó con la vida de Gaspar Prim Díaz —conocido como Gaspi— y del director Lucas Vignale en Río de Janeiro, la investigación sumó un dato que podría explicar el accidente. El Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa) de Brasil difundió el primer informe técnico oficial, que puso el foco en un hecho inédito: uno de los helicópteros realizó todo su trayecto sin ser detectado por los radares.
El documento preliminar abrió una nueva línea de análisis sobre lo que ocurrió el 14 de junio, cuando el siniestro dejó seis víctimas fatales. Ahora, los especialistas intentan reconstruir los minutos previos al impacto y entender cómo fue posible que una de las aeronaves permaneciera completamente fuera del sistema de vigilancia aérea.
El dato que más llamó la atención de los investigadores es que el helicóptero matrícula PP-MAC, donde viajaban Gaspi, Lucas Vignale y el músico estadounidense Oliver Tree, no apareció en ningún momento en el Sistema Brasileño de Control del Espacio Aéreo (Sisceab).

Mientras tanto, la otra aeronave involucrada, matrícula PR-DJJ, sí fue monitoreada desde su despegue en el aeropuerto Santos Dumont hasta instantes antes de la colisión. Según el informe, volaba a unos 200 kilómetros por hora y a una altitud de 244 metros.
Esa diferencia entre ambos vuelos generó nuevos interrogantes. Los peritos ahora buscan determinar por qué el PP-MAC permaneció “invisible” para los radares durante todo su recorrido y si esa falla fue determinante en el accidente.
La investigación estableció que ambos helicópteros tenían previsto utilizar las Rutas Especiales para Helicópteros (REH). Sin embargo, los recorridos asignados coincidían a partir de un punto llamado Tachas, cerca de Recreio, justo en la zona donde ocurrió la colisión.

Por ahora, los especialistas analizan si esa coincidencia de trayectos, sumada a la ausencia de detección del PP-MAC, pudo haber sido clave en el desenlace fatal.
Otro dato relevante es que ninguna de las dos aeronaves contaba con cajas negras —ni registradores de voz ni de datos de vuelo—, ya que la normativa brasileña no exige ese equipamiento para este tipo de helicópteros.
El Cenipa también descartó, al menos de manera preliminar, que las condiciones meteorológicas hayan influido en el siniestro: la visibilidad era buena y los vientos, leves al momento del choque.
Tras el choque en el aire, uno de los helicópteros cayó sobre un predio donde funcionaba una iglesia abandonada y explotó al tocar tierra. Las llamas alcanzaron una flota de vehículos eléctricos estacionados en el lugar, lo que provocó nuevas explosiones y una columna de humo visible desde distintos puntos de Río de Janeiro.
La segunda aeronave también se precipitó, aunque no se incendió.

