De acuerdo a la denuncia, el acusado ingresó a la casa durante la madrugada y atacó a la víctima enfrente de la menor. La mujer relató que sufrió amenazas y violencia durante años.
Una mujer denunció que su expareja abusó sexualmente de ella frente a su hija de tres años en su casa del partido bonaerense de Berisso.
El brutal ataque ocurrió durante la madrugada del 29 de marzo, cuando el hombre ingresó a la casa sin permiso y agredió a la denunciante.
Tras el brutal ataque, la víctima buscó contención en su familia y luego se acercó a la Comisaría de la Mujer para realizar la denuncia formal.
En la denuncia, la mujer contó que la relación con el agresor había terminado hace aproximadamente ocho meses, pero reconoció que los problemas con él nunca habían terminado.
De acuerdo a su relato, durante todo este tiempo el hombre siguió hostigándola con amenazas y otros episodios de violencia después de la separación.

En su relato, la mujer también explicó que no había podido hacer la denuncia de inmediato porque tenía miedo de que el agresor pudiera tomar represalias contra ella o contra su hija.
Es que, según su testimonio, la había amenazado en varias oportunidades por si se animaba a ir a la Justicia o a pedir ayuda.
El expediente judicial también incluye antecedentes de violencia previos, como un episodio de diciembre de 2025 en el que la víctima fue amenazada e insultada delante de sus hijos.
La mujer aportó capturas de mensajes y testimonios de allegados que presenciaron situaciones conflictivas, lo que permitió a la justicia reconstruir un patrón de conductas intimidatorias y violentas por parte del acusado.
En la denuncia, también detalló que sufrió maltratos físicos, psicológicos y sexuales durante años, y que su hija fue testigo de varias situaciones violentas dentro del hogar.
Según el portal local 0221, la mujer consultó a médicos por dolores y lesiones que, según ella, estuvieron relacionados con los hechos violentos.
En Argentina, los hechos de abuso sexual pueden juzgarse bajo diferentes figuras penales, según la gravedad. El abuso sexual simple prevé penas de seis meses a cuatro años de prisión, mientras que en casos agravados la condena puede superar los 20 años. Los juicios suelen requerir pruebas médicas, psicológicas y testimonios directos.

