El hombre pretendía usar las imágenes como prueba en una demanda por adulterio.
La justicia de Taiwán condenó a un hombre a cinco meses en prisión luego de que usara la cámara de una aspiradora robótica para documentar una infidelidad de su esposa.
El tiro le salió por la culata: el sentenciado grabó a su mujer cuando mantenía intimidad con otra persona, en una casa vacacional, para utilizar esas imágenes como prueba en una demanda por adulterio. Pero, tal como informó South China Morning Post, la justicia consideró que esa práctica violó el derecho a la privacidad de su cónyuge.
Una historia de infidelidad, confirmada por una aspiradora
Estos dispositivos han ganado protagonismo en los últimos años, agregando “inteligencia” en los hogares. Aspiran por cuenta propia, presciden de cables y tienen cámaras incorporadas. Ese componente ha sido la clave del singular hecho ocurrido en Taiwán.

Según detalló la fuente, la pareja contrajo matriminio en el año 2021 y pasaba algunas de sus vacaciones en una casa en Guishan, al noroeste de Taiwán y cercana a la costa. En el 2023, el esposo comenzó a sospechar que ella le era infiel, suposición que se profundizó cuando encontró en esa residencia un cepillo de dientes que no les pertenecía y, más aún, cuando las cámaras de seguridad mostraron a la mujer bajando del coche de un tercero.
Ya dispuesto a demandarla por adulterio, creyó que sería una buena idea contar con pruebas y pensó en el robot aspirador. Activó la cámara del dispositivo en forma remota a través de la aplicación móvil y encendió la función de grabación. La escena era elocuente: su esposa junto a otro hombre, ambos desnudos y grabados sin que se dieran cuenta de ello.
Con la evidencia en su poder, presentó una demanda a su esposa por un equivalente aproximado a los 50.000 dólares. En primera instancia, un tribunal civil le dio la derecha. Más tarde, la mujer contraatacó: lo demandó por grabarla sin su consentimiento.
El final de la historia es conocida. Un tribunal taiwanés determinó que los votos matrimoniales no están por encima del derecho a la privacidad. El magistrado determinó, además, que el hombre activó la grabación de manera intencional, a pesar de que la defensa señaló que solo pretendía usar los micrófonos de la aspiradora para hablar con su pareja a la distancia, sorprendiéndola y confirmándole que él estaba al tanto de la infidelidad.
El acusado podrá eludir los cinco meses en prisión en el caso de desembolsar unos 5.000 dólares.

