Desde sus colaboraciones con Chanel y Schiaparelli hasta su influencia en los diseñadores actuales, una exposición reúne más de 200 prendas, pinturas y fotografías que revelan el vínculo del artista con la moda.
Salvador Dalí no solo pintó el surrealismo: también lo vistió, lo fotografió y lo convirtió en parte de su propia identidad. El artista español entendió el poder de la moda para transformar un cuerpo, construir un personaje y producir imágenes capaces de instalarse en la cultura popular.
Ese vínculo, mucho más profundo de lo que suele recordarse, es el eje de “Dalí and Fashion”, la exposición que abrió en el Palazzo Reale de Milán. La muestra reúne más de 200 piezas entre prendas, pinturas, fotografías, documentos y accesorios procedentes de las principales colecciones dedicadas al artista y de los archivos de grandes casas de moda.
La exposición plantea un intercambio constante: Dalí llevó la moda a su obra, mientras que la moda encontró en su universo surrealista una fuente de inspiración.
Schiaparelli, Chanel, Dior y Rabanne
Dalí colaboró con algunos de los nombres fundamentales de la historia de la moda. Entre ellos estuvieron Coco Chanel, Elsa Schiaparelli, Christian Dior y Paco Rabanne, en una época en la que las fronteras entre arte, diseño, fotografía y moda comenzaban a volverse cada vez más permeables.

La relación con Schiaparelli ocupa un lugar especialmente importante. La diseñadora italiana, radicada en París, mantuvo vínculos con artistas surrealistas como Dalí y Jean Cocteau, y convirtió algunas de las ideas del movimiento en prendas y objetos.
Pero el intercambio funcionaba en ambas direcciones. Mientras el artista incorporaba prendas, maniquíes y elementos propios de la moda a sus pinturas y objetos, los diseñadores encontraban en sus obsesiones visuales una manera de llevar el surrealismo a la alta costura.

“Hay mucho de moda en Dalí y mucho de Dalí en la moda”, resume Judith Clark, una de las curadoras de la exposición.
Cuando un vestido se convirtió en una obra de arte
La moda no estuvo presente solamente en las colaboraciones de Dalí con los diseñadores. Gala, su musa y esposa, también formó parte fundamental de ese universo.
La exposición incluye varios vestidos de Gala firmados por Dior y Givenchy que fueron intervenidos pictóricamente por el artista. Así, la prenda dejó de ser solamente ropa para convertirse también en soporte de su imaginario.

Es uno de los ejemplos más claros de la manera en que Dalí borraba las fronteras entre disciplinas: un vestido podía ser una pieza de moda, una obra de arte y parte de la construcción de un personaje al mismo tiempo.
El propio Dalí como obra de arte
Hay otra creación de Dalí que resulta imposible separar de su trabajo: su propia imagen.
El bigote, la ropa, las poses y la teatralidad formaban parte de una identidad cuidadosamente construida. Su apariencia pública no era un detalle secundario, sino otra herramienta de su lenguaje artístico.

La exposición busca mostrar justamente esa dimensión. Según sus organizadores, Dalí comprendió con especial lucidez el poder de la moda para construir identidades, producir imágenes e influir en la cultura de masas.
Su relación con la moda también incluyó el diálogo con fotógrafos y revistas, la experimentación con materiales y el uso de la performance. Para sus curadores, todo esto revela a un artista profundamente conectado con la modernidad de su época.
Relojes, ojos, labios y zapatos
El universo visual de Dalí aparece una y otra vez en la moda a través de algunos de sus símbolos más reconocibles.

Los relojes blandos, los ojos, los labios, los maniquíes y la fragmentación del cuerpo se transformaron en recursos que diseñadores llevaron a prendas y accesorios. También aparecen juegos con la función habitual de los objetos, como los famosos zapatos convertidos en sombreros.

“Hay una especie de valentía cada vez que encontramos algo que le rinde homenaje”, explica Clark. En esas reinterpretaciones aparecen el disfraz, la fragmentación y la transformación, elementos estrechamente vinculados con el lenguaje del artista.
De Schiaparelli a las pasarelas actuales
Aunque Salvador Dalí murió en 1989, su influencia sigue presente en la moda contemporánea.
La exposición incluye creaciones de Daniel Roseberry para Schiaparelli, además de piezas de Maria Grazia Chiuri y Jonathan Anderson para Dior, como parte de un recorrido que conecta al artista con diseñadores y casas que continúan explorando la relación entre arte y moda.

Para Laura Bartolomé, una de las curadoras, este fue uno de los desafíos de la exposición: establecer un vínculo entre Dalí y los grandes nombres de la moda del siglo XX, pero también mostrar cómo su legado continúa en los directores creativos y diseñadores actuales.
La muestra no sigue una cronología estricta. En lugar de eso, pone en diálogo pinturas, fotografías, prendas y objetos para revelar las conexiones entre el universo visual de Dalí y la moda.

“Dalí and Fashion” podrá visitarse en el Palazzo Reale de Milán desde el 24 de septiembre de 2026 hasta el 31 de enero de 2027.

