La misión de observación, presidida por José Miguel Insulza, pide a actores nacionales y extranjeros que respeten las instituciones y la soberanía del voto de cara a la segunda vuelta del 25 de octubre. La campaña estuvo marcada por la polarización, una crisis diplomática con Argentina y fricciones con Estados Unidos
La misión de observación electoral de la OEA denunció que el activismo político internacional durante la campaña presidencial de Brasil llegó al extremo de incluir insultos contra una de las candidaturas. El informe, divulgado este martes 6 de octubre, no identifica quién los profirió ni a qué candidato se dirigieron.
El pasaje figura en la sección dedicada a la campaña y la comunicación digital. Los observadores señalan una tendencia creciente, ya constatada en otras misiones de la OEA, a que jefes de Estado opinen sobre procesos electorales en curso en otros países del continente. Políticos y representantes de la sociedad civil les trasladaron su preocupación por declaraciones y acciones de actores externos que podrían haber influido en la contienda.
El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, sostuvo al término de la primera vuelta que no se constataron hechos que indiquen interferencia extranjera. Nunes Marques, magistrado del Supremo Tribunal Federal designado por Jair Bolsonaro en 2020, asumió la presidencia del TSE el 12 de mayo. El documento recoge su declaración junto con las inquietudes de los actores consultados.
La misión describe además unas semanas previas al voto marcadas por la difusión masiva de información falsa. La misión considera particularmente preocupante la circulación de contenidos falsos o engañosos sobre los comicios y los ataques infundados al sistema electoral, pese al esfuerzo de partidos e instituciones por contrarrestarlos. La misión reconoce, a la vez, que la jornada del domingo 4 de octubre transcurrió de forma cívica y pacífica.
El TSE endureció para estos comicios las reglas contra la manipulación digital. La resolución 23.610 prohíbe los deepfakes que alteren la voz o la imagen de los candidatos, obliga a identificar los contenidos creados con inteligencia artificial y prevé sanciones que llegan a la pérdida del registro o del mandato. El tribunal pactó además con siete redes sociales y tres empresas de inteligencia artificial medidas para combatir la desinformación.
El informe no menciona nombres. Entre los antecedentes de la campaña figura que el candidato del Partido Liberal, senador por Río de Janeiro, reeditó dudas sin fundamento sobre la seguridad del sistema de votación, un cuestionamiento que ya había planteado su padre.
El sistema de votación electrónica, en uso en Brasil desde 1996, volvió a quedar en el centro del debate público en las semanas previas a la elección.
Jair Bolsonaro cumple bajo arresto domiciliario una condena de 27 años por conspirar para un golpe de Estado tras su derrota electoral de 2022. Su hijo compite por primera vez por la Presidencia y se ha presentado como heredero político de ese legado, frente a un Lula que busca un cuarto mandato.
La primera vuelta dejó una diferencia estrecha. Según los datos del TSE, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula el 45,16%. Ninguno superó la mitad de los sufragios válidos que exige la Constitución, y ambos reunieron el 92,19% del total entre 13 candidatos. La participación fue del 78,92%.
Al reconocer el desarrollo pacífico del domingo, la misión invitó a candidatos, equipos de campaña y simpatizantes a mantener un ambiente de respeto en la próxima etapa, centrado en las propuestas y el intercambio de ideas. Pidió a todos los actores, nacionales e internacionales, responsabilidad y respeto a las instituciones y a la voluntad soberana del pueblo brasileño.
Presidida por el exsecretario general de la OEA y excanciller chileno José Miguel Insulza, la misión reunió a 91 observadores de 23 nacionalidades y celebró más de un centenar de reuniones con autoridades, candidaturas, partidos y sociedad civil. Volverá a Brasil para seguir la segunda vuelta.
Con menos de dos puntos de diferencia entre los finalistas, el balotaje se disputará bajo observación internacional y con una advertencia ya formulada sobre las presiones externas.

