Conocé las razones por las que este gesto puede ser contraproducente y cuál es la mejor opción para ganarse la confianza de un perro.
Una de las costumbres que tienen las personas al ver un perro desconocido es acercar la mano al hocico para que la huela. Sin embargo, para los perros, ese movimiento puede resultar incómodo o incluso intimidante.
Así lo confirmó Juan Liquindoli, educador canino. El experto explicó por qué se debe evitar esta conducta y qué hacer para generar un acercamiento más seguro.
“Acercarle la mano para que nos huela o confíe es un mito muy extendido, pero que en muchos perros puede resultar muy intimidante”, sostuvo el especialista.
Qué dice Juan Liquindoli sobre este gesto
El experto en educación canina fue tajante: “El perro no necesita nuestra mano para saber cómo olemos, porque su sistema olfativo es extraordinariamente sensible”.
Bajo ese contexto, agregó: “Mientras los humanos tienen unos pocos millones de receptores olfativos, en los perros se estiman más de 200 millones”.
De esta manera, los animales pueden tener información olfativa sobre nosotros mucho antes de que acerquemos la mano.
“Además, cuando hacemos esto, estamos reduciendo activamente la distancia con un individuo que todavía no conocemos”, continuó el experto.
“Si ese perro presenta miedo, inseguridad o simplemente no tiene interés en interactuar, esa aproximación puede aumentar su respuesta de evitación o defensiva”, indicó.
En ese sentido, señaló: “No todos los perros quieren ser saludados por personas desconocidas y acercarse no significa que quieran ser tocados”.

Cuál es la mejor forma de acercarse a un perro, según el experto
“En lugar de poner a prueba al perro, podemos hacer algo mucho más simple: darle capacidad de elección”, sostuvo el especialista en animales. Para eso, existen dos formas:
- En primer lugar, recomienda observar el comportamiento corporal: si sus músculos están relajados, si se aproxima voluntariamente, si busca la interacción.
- Por otro lado, explica que hay que colocarse de perfil a la mascota, evitar inclinarnos sobre él y dejar que sea el perro quien reduzca la distancia.

