¿En qué se va la plata?: cuánto representan los servicios de luz, gas y transporte en los sueldos

    Los gastos regulados comenzaron a ocupar una porción cada vez mayor de los ingresos en medio del proceso de reducción de subsidios y reacomodamiento tarifario. El fenómeno se siente en el bolsillo, atraviesa todos los niveles de consumo y explica, en parte, por qué muchas familias aseguran que la plata alcanza menos.

    Antes de pensar en el supermercado, una salida o una compra postergada, cada vez más hogares hacen otra cuenta: cuánto se irá este mes en luz, gas, agua y transporte. El presupuesto familiar se reorganizó silenciosamente y los gastos que durante años estuvieron subsidiados comenzaron a ocupar una porción mucho mayor del ingreso. El resultado se siente todos los meses: más plata destinada a cubrir servicios básicos y menos margen para el resto.

    Los números muestran la magnitud del cambio. En diciembre de 2023, un hogar tipo del AMBA pagaba alrededor de $3664 de electricidad y $1380 de gas. Hoy, esas facturas rondan los $42.887 y $28.025 respectivamente.

    Mientras tanto, el salario promedio formal pasó de $239.883 a $1.734.357 entre marzo de 2023 y marzo de 2026: un aumento importante en términos nominales, pero insuficiente frente a la dinámica de muchos gastos básicos.

    “La reducción de subsidios nacionales implica, en el corto plazo, una compresión del ingreso disponible de las familias argentinas porque aumenta el peso de tarifas y servicios sobre el presupuesto mensual. Sin embargo, desde una mirada macroeconómica, corregir estos desequilibrios es necesario para ordenar las cuentas públicas, reducir emisión monetaria y generar condiciones más sostenibles para bajar la inflación en el mediano plazo”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

    El salto fue especialmente fuerte en el transporte. El boleto de colectivo pasó de $52 a $700 por viaje en apenas tres años: un incremento superior al 3000%. El subte acumuló una suba superior al 2000%, mientras que la electricidad, el gas y el agua también avanzaron muy por encima de los ingresos.

    El pago de los servicios y el transporte ocupa cada vez más un importante porcentaje del salario. (Gráfico: FocusMarket)
    El pago de los servicios y el transporte ocupa cada vez más un importante porcentaje del salario. (Gráfico: FocusMarket)

    La consecuencia inmediata es un cambio en las prioridades de gasto. Cuando los costos inevitables suben, el margen para elegir se achica.

    La foto se vuelve todavía más evidente cuando se mira cuánto representan esos gastos dentro de un ingreso promedio. El colectivo, por ejemplo, pasó de representar el 1,3% del salario formal promedio a ocupar el 5,8%. El subte saltó del 0,7% al 2%, mientras que el agua pasó del 0,6% al 2%. Son justamente los rubros que durante años tuvieron tarifas contenidas y que ahora atraviesan una corrección más acelerada.

    “En 2023 la luz y el gas eran baratos no porque fueran baratos: eran baratos porque el Estado pagaba la diferencia con emisión monetaria”, sostuvo Di Pace. Y agregó: “Durante años, la economía argentina funcionó con precios relativos distorsionados, donde tarifas, energía y transporte quedaron artificialmente atrasados frente al resto de los bienes. Cuando esas correcciones se postergan, el costo termina apareciendo vía inflación, déficit fiscal o pérdida de reservas”.

    La corrección, además, todavía no terminó. El informe advierte que las líneas ferroviarias del AMBA seguirán aumentando de manera escalonada hasta septiembre.

    En la práctica, la reconfiguración del presupuesto obliga a recalcular hábitos. Mariana Fernández, empleada administrativa de 42 años y vecina de San Martín, asegura que el cambio se siente todos los meses cuando se sienta a hacer cuentas. “Antes pagaba las boletas y seguía con las compras del mes. Ahora primero separo para servicios y transporte porque si no, no llego. Dejamos de cambiar electrodomésticos, compramos menos cosas y miramos mucho más los precios”, contó a TN.

    Entre enero de 2023 y marzo de 2026, la inflación acumulada fue del 875%, mientras que el componente de precios regulados trepó 1120%, una diferencia de 245 puntos porcentuales. En paralelo, el salario promedio formal aumentó 623%, por debajo de ambos indicadores.

    “El principal desafío del ajuste de subsidios es su efecto sobre el consumo y el poder adquisitivo de los hogares. No obstante, si la economía no corrige precios relativos y mantiene esquemas financiados con emisión o endeudamiento, el resultado suele ser más inflación y mayor deterioro del salario real”, afirmó Di Pace.

    El informe indica que el Estado pagaba la distorsión de precios con emisión monetaria. (Gráfico: FocusMarket)
    El informe indica que el Estado pagaba la distorsión de precios con emisión monetaria. (Gráfico: FocusMarket)

    Los cambios ya aparecen en las estadísticas de consumo. Las ventas desestacionalizadas en supermercados retrocedieron 12,1% en términos reales entre febrero de 2023 y febrero de 2026. Los shoppings cayeron 2,3% y las ventas minoristas medidas por CAME todavía no lograron consolidar la recuperación que habían mostrado tras el desplome de comienzos de 2024.

    Para Matías De Luca, jefe de Research y Estrategia de Parakeet Capital, parte de la explicación está en que las tarifas aumentan rápido y se sienten de inmediato en el bolsillo, mientras que la recuperación de los ingresos suele ser mucho más lenta.

    “El Gobierno aceleró la corrección de precios regulados para terminar de ordenar los desajustes fiscales, y la cuestión pasa por la velocidad del ajuste. Vos podés ajustar tarifas de luz, gas o agua y eso se siente inmediatamente en el presupuesto familiar. Los salarios reales crecen mucho más progresivamente”, explicó.

    Asimismo, el economista agregó que los procesos inflacionarios suelen castigar con más fuerza a los sectores de menores ingresos: “La inflación le pega mucho más al que menos tiene porque consume prácticamente todo su ingreso. Entonces, evitar mecanismos de financiamiento que generan inflación puede terminar siendo menos regresivo en el mediano plazo”.

    Mientras continúa la corrección tarifaria —y con nuevos aumentos previstos en transporte durante los próximos meses— el cambio más profundo parece estar ocurriendo puertas adentro de los hogares: el presupuesto familiar ya no se distribuye igual.

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