Adorni se recibió de casta: llegó al Gobierno a combatir la mentira y terminó confesando que ahorró en negro

    El hombre que pretendía ser la cara del combate a la corrupción terminó siendo su ejemplo más claro.

    La mejor parte de Mentiroso, mentiroso es cuando Jim Carrey intenta mentir pero no puede. Le dice a su secretaria “tenés mal aliento” y a su jefe “viejo insufrible”. Es un mentiroso que perdió el don de la mentira. De eso se trata el caso en cuestión: un mentiroso que perdió la magia.

    Primera mentira: “En un año y medio solo me fui de vacaciones a Punta del Este”. Al final había un par de viajes más: Punta Cana en mayo de 2022, Cancún en mayo de 2023, Montevideo en octubre de 2023, Iguazú en diciembre de 2023, Mar del Plata en febrero de 2024, Bariloche en junio de 2024, Río de Janeiro en julio de 2024, Aruba en diciembre de 2023, Gualeguaychú en noviembre de 2024, Punta del Este en febrero de 2026 y Nueva York en marzo de 2026.

    Segunda mentira: “La declaración jurada está impecable”. Tan impecable no estaba. Se olvidó medio millón de dólares. Y la pregunta obvia es: ¿qué pasa si cualquiera de nosotros se olvida de avisarle a ARCA que tiene US$500.000? Terminás de una patada en Guantánamo.

    Tercera mentira: “En 2014 gané US$300.000 con Bitcoin”. El zar de las cripto. El faraón del Bitcoin. El Messi de los tokens. Warren Buffett, un verdadero poroto al lado de Manu Adorni. Según datos de blockchain, solamente 500.000 personas en todo el mundo ganaron US$300.000 o más con Bitcoin. Eso coloca a Manuel Adorni dentro del 0,006% de la población mundial. Estamos hablando del mago de las criptofinanzas.

    Pero ahora nos enteramos de que en 2015 o 2016 Adorni decía que no estaba “muy metido” en el tema Bitcoin. Y también en 2022 decía con total naturalidad que las criptomonedas no le resultaban una gran inversión. Muchachos, nos ponemos de acuerdo: o ganaste US$300.000 con Bitcoin y sos el profeta del mundo cripto, o no te parece una gran inversión. ¿A qué Adorni le creemos? Es como Elige tu propia aventura.

    Tenemos el Adorni “franciscano” que no te gasta un mango vs. el Adorni “Marco Polo” que viaja por todo el mundo en business. Tenemos el Adorni “Gandhi” que nunca haría nada malo vs. el Adorni “Pinocho” que se olvidó de declarar US$500.000. Tenemos el Adorni “oráculo cripto” vs. el Adorni Picapiedras, absoluto ignorante del mundo cripto. No sabemos cuál es el Adorni real.

    Cuarta mentira: “Está muy mal subir familiares al avión presidencial”. El mismo jefe de Gabinete comentaba en 2024 un decreto del gobierno que prohibía a familiares de funcionarios subirse a aviones del Estado. Sin embargo, dos años después nos venimos a enterar de que la esposa de Adorni se subió al ARG-01 para viajar a Nueva York porque el señor se “deslomaba” y sentía la necesidad de estar acompañado. Son demasiadas mentiras.

    La mentira, en política, destroza la credibilidad y te saca seriedad como interlocutor. (Foto: Cámara de Diputados)
    La mentira, en política, destroza la credibilidad y te saca seriedad como interlocutor. (Foto: Cámara de Diputados)

    Probemos cambiando el apellido por el político que quieras y te vas a dar cuenta de que es un escándalo. Imaginemos si Cristina Kirchner hubiera dicho: “Los US$5 millones de Florencia salieron de un pendrive con Bitcoin que me encontré por ahí”. Está mal por donde lo mires.

    Pero olvidate de Cristina. Es mucho más profundo. La mentira, en política, destroza la credibilidad y te saca seriedad como interlocutor. Alberto Fernández retaba a la gente que incumplía la cuarentena mientras hacía fiestitas en Olivos con las amigas de Fabiola. Guillermo Moreno decía que la inflación bajaba pero tocaba el INDEC. Sergio Massa decía en todas las entrevistas “con Cristina nunca más”, “voy a meter presos a los ñoquis de La Cámpora”, y terminó siendo el candidato a presidente de Cristina. No es gratis mentir porque rompe la relación de confianza entre el representante y el representado.

    Y acá tenemos a un jefe de Gabinete que confesó haber mentido durante varios años en su declaración jurada para no pagar impuestos, ya siendo funcionario público. ¿Por qué es muy dañino? Porque el gobierno de Milei venía a combatir la casta. Bueno: Adorni oficialmente entró a la categoría de casta. Adorni se recibió de casta. Adorni es el típico político mentiroso. Y el gobierno no se puede permitir tener a un jefe de Gabinete en estas condiciones.

    Pero hay algo peor. Lo que hace este señor es taponar al gobierno. Hay un montón de buenas noticias para comunicar que quedan tapadas porque Adorni se instala en la agenda de la opinión pública. La inflación de mayo bajó al 2,1%, el nivel más bajo en ocho meses: pasó de largo. El riesgo país llegó a 443 puntos, el más bajo desde 2018: pasó de largo. El Banco Central acumula 107 jornadas consecutivas de compra de dólares, la tercera racha más larga de la historia: pasó de largo. Standard & Poor’s sube la calificación de la deuda argentina: pasó de largo. No lo pueden comunicar por Adorni. Él es un tapón para el gobierno.

    Y encima le dan letra al régimen más corrupto y nefasto de la historia argentina. El dinero robado en Vialidad equivale a 1.094 Adornis. En Cuadernos, a 400 Adornis. En la causa SIRA, a 15.000 Adornis. En la causa López, a 18 Adornis. En Hotesur, a 40 Adornis. En la Ruta del Dinero K, a 110 Adornis. En la causa AFA, a 800 Adornis. En el divorcio Insaurralde/Cirio, a 40 Adornis.

    Algunos comunicadores cercanos al kirchnerismo dicen que la causa Adorni tiene que hacer reaccionar a la gente. Por supuesto que Adorni ya debería haber sido expulsado de una patada. Pero no podemos permitir que aves rapaces de la corrupción se disfracen de Heidi y nos manipulen la cabeza. Aunque se pongan la ropita de monja, todos sabemos que son piratas que se robaron media Argentina. No se suban las medias porque es foto carnet. Bájense del pony, porque no están para darle clases de honestidad ni de civismo a nadie.

    Y al presidente Milei se le pide respetuosamente que ponga en funcionamiento de una buena vez la guillotina que tanto presumió. Porque la mentira tiene patas cortas, nariz larga y piernas de barro. Porque tarde o temprano la mentira se derrumba sola.

    Opiniones libres; hechos sagrados.

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