Crearon un robot que es capaz de cambiar su propia batería de forma autónoma, sin ayuda humana

    El autómata detecta su nivel de energía, reemplaza el módulo agotado en menos de tres minutos y retoma sus tareas sin asistencia. Fue desarrollado para fábricas, centros logísticos y líneas de producción.

    Un robot humanoide industrial desarrollado en China puede cambiar su propia batería de manera autónoma para continuar trabajando sin depender de una persona. Se llama Walker S2 y fue creado por UBTECH Robotics, una compañía con sede en Shenzhen.

    El equipo, orientado a tareas industriales repetitivas, manipulación de materiales y operaciones en espacios preparados para la automatización, incorpora dos módulos de energía intercambiables y un sistema que le permite controlar la carga disponible, decidir cuándo necesita abastecerse y completar el reemplazo mediante sus propios brazos.

    La empresa lo presentó como el primer humanoide capaz de realizar todo el procedimiento de forma autónoma. La característica apunta a resolver uno de los principales límites de estos equipos: el tiempo durante el cual deben quedar fuera de servicio para recargarse.

    El autómata detecta su nivel de energía, reemplaza el módulo agotado en menos de tres minutos y retoma sus tareas sin asistencia. Fue desarrollado para fábricas, centros logísticos y líneas de producción. (Imagen: UBTECH)
    El autómata detecta su nivel de energía, reemplaza el módulo agotado en menos de tres minutos y retoma sus tareas sin asistencia. Fue desarrollado para fábricas, centros logísticos y líneas de producción. (Imagen: UBTECH)

    Cómo funciona el robot que se cambia sus propias baterías

    Cuando el sistema detecta que uno de los módulos tiene poca carga, el robot puede dirigirse hasta una estación específica. Allí se coloca de espaldas, abre el compartimento, retira la batería descargada y la deposita en una ranura de recarga. Después toma otro módulo disponible, lo instala en su cuerpo y continúa con la tarea asignada.

    El procedimiento tarda menos de tres minutos, según UBTECH. La arquitectura de doble batería permite que el equipo se mantenga encendido durante el intercambio, ya que uno de los módulos conserva la alimentación mientras el otro es retirado.

    El robot también puede alternar entre un modo de trabajo con dos baterías y otro con una sola. Su sistema de administración energética analiza la carga disponible y la prioridad de la actividad en curso para decidir entre un recambio inmediato o una sesión convencional de carga. Esta capacidad reduce las interrupciones y permite organizar turnos prolongados de funcionamiento.

    Vale aclarar que la autonomía no implica que el humanoide pueda resolver cualquier problema técnico por su cuenta. El intercambio se realiza dentro de un entorno controlado, con baterías estandarizadas y una torre diseñada para ese modelo.

    Un robot pensado para fábricas y centros logísticos

    El Walker S2 fue construido para trabajar en plantas industriales, depósitos y líneas de montaje. Puede levantar cargas de hasta 15 kilos y manipular objetos ubicados desde el nivel del suelo hasta una altura de 1,8 metros.

    Su cintura puede girar hasta 162 grados hacia cada lado y su estructura está preparada para agacharse, inclinarse y alcanzar piezas en diferentes posiciones. Estas características buscan ampliar la cantidad de tareas que puede completar dentro de espacios diseñados originalmente para trabajadores humanos.

    En la cabeza incorpora un sistema de visión binocular basado en cámaras RGB. El robot utiliza las imágenes captadas desde dos puntos para calcular profundidad, reconocer la ubicación de objetos y coordinar el movimiento de sus brazos.

    Un cambio de paradigma en la robótica: “Pequeños grandes pasos que modifican las reglas del juego”

    “Hasta ahora, muchos sistemas robóticos podían automatizar tareas, pero seguían necesitando personas para mantener su continuidad: recarga, supervisión, pausas operativas o reemplazo de componentes. Cuando esa dependencia comienza a desaparecer, cambia por completo la ecuación de productividad, costos y escalabilidad”, publicó al respecto Fabio Budris Klaz, experto en inteligencia artificial e innovación. “Estos son los pequeños grandes pasos que modifican las reglas del juego”, agregó.

    Sin embargo, mayor autonomía no significa necesariamente eliminar al ser humano del sistema. “Significa redefinir el concepto de Human in the Loop. El humano deja de intervenir en cada acción operativa y pasa a ocupar un rol de mayor valor: definir objetivos, establecer límites, supervisar excepciones, auditar decisiones y asumir responsabilidad sobre el sistema”, afirmó el especialista en un posteo en LinkedIn.

    El siguiente gran debate ya no será solamente qué trabajos puede realizar un robot, sino durante cuánto tiempo puede operar sin asistencia, qué decisiones puede tomar por sí mismo y en qué momentos la intervención humana debe seguir siendo obligatoria. “La revolución industrial de la IA no llegará con una única noticia viral. Llegará cuando cientos de mejoras como esta comiencen a conectarse entre sí. Y, de repente, lo que parecía una máquina asistida se convierte en un verdadero agente autónomo dentro de la fábrica”, finalizó.

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