El hombre, de 47 años, era requerido por Interpol y se ocultaba en un departamento de la calle Guatemala. Está acusado de integrar una banda internacional que ingresaba hidrocarburos de manera ilegal.
Familiares y allegados de José “Jota” Figueroa describieron la relación con la víctima como “normal”, pero sus declaraciones expusieron estereotipos sobre roles domésticos y convivencia que marcaron la audiencia.
La sospechosa usaba la matricula de un profesional varón que atendía en un centro privado. En los registros consta que durante las guardias que cubrió murieron personas.