El mandatario vinculó la eventual imposición de aranceles con la negativa canadiense a certificar aeronaves fabricadas por Gulfstream Aerospace, con sede en Savannah, Georgia. Según el presidente, Estados Unidos respondería con la descertificación de aeronaves canadienses que operan en su territorio
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el jueves por la noche a Canadá sobre la posible imposición de un arancel del 50% a cualquier aeronave vendida en el mercado estadounidense, en una nueva escalada de la disputa comercial bilateral y en medio de un enfrentamiento político con el primer ministro canadiense, Mark Carney.
La advertencia se conoció a través de una publicación de Trump en redes sociales y se sumó a otros cruces recientes con Ottawa. El mandatario republicano también había advertido el fin de semana sobre la aplicación de un arancel del 100% a los bienes importados desde Canadá si el país avanzaba con un acuerdo comercial con China. En ese mensaje, Trump no precisó plazos ni mecanismos de implementación, pese a que Canadá ya había cerrado el entendimiento.
En su publicación más reciente, Trump vinculó la eventual imposición de aranceles con la negativa canadiense a certificar aeronaves fabricadas por Gulfstream Aerospace, con sede en Savannah, Georgia. Según el presidente, Estados Unidos respondería con la descertificación de aeronaves canadienses que operan en su territorio.
“Si, por cualquier motivo, esta situación no se corrige de inmediato, voy a imponer a Canadá un arancel del 50% sobre todas y cada una de las aeronaves vendidas en los Estados Unidos de América”, escribió Trump.
El presidente sostuvo además que avanzaba con la descertificación de los aviones ejecutivos Global Express fabricados por Bombardier, el mayor productor aeronáutico de Canadá. “Por la presente, procedo a descertificar los jets Global Express”, afirmó en su mensaje. Según datos de Cirium, empresa especializada en análisis del sector aéreo, existen 150 aeronaves Global Express registradas en Estados Unidos, operadas por 115 operadores.

Bombardier y Gulfstream compiten de forma directa en el segmento de aviones ejecutivos de largo alcance, donde la serie Global disputa participación de mercado con los modelos más recientes de Gulfstream.
Bombardier reaccionó con un comunicado en el que indicó que tomó nota de la publicación del presidente estadounidense y que mantiene contacto con el gobierno canadiense. La empresa con sede en Montreal señaló que sus aeronaves cumplen con los estándares de certificación de la Administración Federal de Aviación (FAA) y que expande sus operaciones en Estados Unidos.
“Miles de jets privados y civiles construidos en Canadá vuelan todos los días en Estados Unidos. Esperamos que esto se resuelva rápidamente para evitar un impacto significativo en el tráfico aéreo y en el público que vuela”, señaló la compañía.
La disputa comercial entre ambos países tiene antecedentes durante la primera presidencia de Trump. En 2017, el Departamento de Comercio de Estados Unidos impuso aranceles a un avión comercial de Bombardier al considerar que la empresa vendía sus aeronaves en el mercado estadounidense por debajo de su costo y con respaldo de subsidios estatales. Posteriormente, la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, con sede en Washington, resolvió que Bombardier no causó daño a la industria estadounidense.
Desde entonces, Bombardier concentró su estrategia en el mercado de aviones ejecutivos y privados con las familias Global y Challenger, utilizadas por propietarios individuales, empresas y compañías de propiedad fraccionada como NetJets y Flexjet. Un eventual cierre del mercado estadounidense implicaría un impacto relevante para la compañía con base en Quebec.
En el plano político, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió a Carney que sus declaraciones públicas críticas sobre la política comercial de Estados Unidos podrían generar consecuencias negativas durante la revisión formal del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA). Carney rechazó esa interpretación y negó haber moderado sus declaraciones tras una conversación telefónica con Trump.
El primer ministro canadiense afirmó que sostuvo ante Trump las posiciones expresadas en el Foro Económico Mundial de Davos, donde cuestionó la coerción económica ejercida por grandes potencias sobre países más pequeños, y reiteró que Canadá busca diversificar sus vínculos comerciales mediante una docena de nuevos acuerdos.
Además de Bombardier, el sector aeronáutico canadiense incluye a De Havilland Aircraft of Canada, fabricante de aviones turbohélice y aeronaves de patrulla marítima, y a Airbus, que produce en Canadá el avión comercial A220 y helicópteros destinados a distintos mercados.
(Con información de Associated Press)
