TN Tecno conversó con Lucas Paganini, ingeniero mendocino que trabaja en la agencia espacial, sobre la importancia de la misión y los desafíos detrás del desarrollo del nuevo observatorio orbital.
Después de años de desarrollo, pruebas e integración de componentes, la NASA ya tiene listo uno de los proyectos científicos más ambiciosos de su historia: el telescopio espacial Nancy Grace Roman.
Diseñado para estudiar algunos de los mayores misterios del universo, el observatorio buscará nuevas pistas sobre la materia oscura, investigará cómo evolucionaron las galaxias a lo largo de miles de millones de años y realizará uno de los relevamientos de exoplanetas más amplios efectuados hasta ahora.
Qué es el telescopio Nancy Grace Roman
El Nancy Grace Roman Space Telescope es un observatorio espacial infrarrojo desarrollado por la NASA y bautizado en honor a Nancy Grace Roman, la primera jefa de Astronomía de la agencia espacial estadounidense.

Su diseño se basa en un espejo principal de 2,4 metros y en dos instrumentos científicos. El primero es el Wide-Field Instrument (Instrumento de campo amplio), una cámara visible e infrarroja cercana de 300,8 megapíxeles que permitirá observar regiones enormes del cielo.
El segundo es el Coronagraph Instrument (Instrumento coronógrafo), una cámara y espectrómetro de alto contraste que utilizará tecnología de supresión de luz estelar para facilitar la observación directa de exoplanetas.
Esa combinación permitirá generar grandes relevamientos astronómicos y recopilar información sobre galaxias, estrellas y sistemas planetarios distribuidos a escalas que resultan imposibles de cubrir con otros observatorios diseñados para observar objetivos más específicos.
La participación argentina en el telescopio Nancy Grace Roman
La construcción del telescopio finalizó en noviembre de 2025. Entre las miles de personas que participaron en el proyecto se encuentra el argentino Lucas Paganini, ejecutivo de Programas de la misión Roman en la NASA. TN Tecno conversó con él sobre la importancia de la misión y los desafíos detrás de su desarrollo: “Roman combina un telescopio muy potente con instrumentos de última generación que requieren una precisión extraordinaria”, explicó.
Paganini creció en un barrio tranquilo de Mendoza y estudió Ingeniería Electrónica y de Telecomunicaciones. Luego de un doctorado en el Instituto Max Planck, en Alemania, donde se dedicó a la ciencia planetaria y se especializó en física y astronomía, le llegó una oportunidad para formar parte de la NASA. Uno de sus logros más destacados en la agencia espacial fue su participación en la misión Juno. Paganini lideró el equipo que midió por primera vez vapor de agua en la atmósfera de Europa, una luna de Júpiter con océanos bajo el hielo.
Su tarea actual es clave para el éxito del nuevo telescopio: “Mi función es ayudar a asegurar que la misión tenga los recursos, el apoyo institucional y la coordinación necesarios para cumplir sus objetivos científicos. Trabajo un puente entre el proyecto, la dirección de Astrofísica de NASA y otros actores involucrados. Las decisiones más importantes suelen estar relacionadas con aspectos programáticos: presupuesto, cronograma, gestión de riesgos, coordinación entre organizaciones y resolución de temas que pueden afectar el avance de la misión. Es un trabajo muy colaborativo; ninguna decisión importante la toma una sola persona. Mi responsabilidad es ayudar a que el equipo tenga las condiciones necesarias para tener éxito”.

Para qué servirá el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman
El telescopio buscará responder algunas de las preguntas más importantes de la astronomía moderna: “Roman nos ayudará a entender mejor cómo funciona el universo y si existen otros mundos parecidos al nuestro”, afirmó Paganini
Ese objetivo general se traduce en una serie de investigaciones que abarcan desde la estructura del cosmos hasta la búsqueda de nuevos mundos fuera del sistema solar. El observatorio también recopilará información para comprender mejor la historia del universo y los procesos que dieron origen a las estructuras observadas en la actualidad.
Según explicó el ingeniero argentino, las preguntas que guían la misión son algunas de las más trascendentes de la astronomía contemporánea: ¿Qué son la materia oscura y la energía oscura, que constituyen la mayor parte del universo? ¿Cómo se formaron y evolucionaron las galaxias a lo largo de miles de millones de años? ¿Qué tipos de sistemas planetarios son comunes en nuestra galaxia?
“Y también buscará miles de nuevos exoplanetas, incluyendo algunos muy diferentes a los que conocemos en nuestro sistema solar”. Esa tarea será uno de los pilares de la misión. Para ello, Roman utilizará microlente gravitacional, una técnica que permite detectar planetas a partir de los efectos que produce su gravedad sobre la luz de objetos más lejanos. Gracias a este método, los científicos esperan ampliar el catálogo de mundos conocidos y obtener una visión más completa de los distintos tipos de sistemas planetarios que existen en la Vía Láctea.
Además de detectar planetas que orbitan estrellas, el Roman podrá identificar objetos errantes que viajan por la galaxia sin pertenecer a ningún sistema estelar.
Un complemento para el James Webb
El 25 de diciembre de 2021, la NASA lanzó el Telescopio Espacial James Webb. Desarrollado a través de la colaboración de 14 países, construido y operado conjuntamente con la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Canadiense, el Webb es en la actualidad una de las principales herramientas de la humanidad para explorar el cosmos. Las imágenes obtenidas en los últimos años sorprendieron a científicos y entusiastas y sus descubrimientos todavía dejan sin palabras a los astrónomos.
Con un instrumento tan valioso, ¿por qué la NASA se embarcó en un proyecto tan ambicioso? “Webb y Roman son complementarios”, explicó Paganini a TN Tecno. Y agregó: “Una analogía simple es pensar que Webb es como un teleobjetivo extremadamente poderoso, mientras que Roman es una cámara panorámica de altísima resolución. Roman permitirá realizar grandes relevamientos del cielo y descubrir fenómenos, galaxias y planetas en enormes regiones del universo. Juntos formarán una combinación científica excepcional: Roman encontrará muchos de los objetivos más interesantes y Webb podrá estudiarlos en profundidad”.
Mientras Webb puede concentrarse en objetivos específicos para analizarlos con enorme detalle, Roman tendrá la capacidad de observar regiones mucho más amplias y detectar fenómenos que luego podrán ser estudiados por otros observatorios.
Esa complementariedad permitirá combinar observaciones panorámicas con investigaciones detalladas, una estrategia que los astrónomos consideran fundamental para avanzar en el conocimiento del cosmos durante los próximos años.
NASA ya fijó la fecha del lanzamiento del Nancy Grace Roman
NASA confirmó esta semana que el lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman está previsto para el 30 de agosto de 2026.
Para Paganini, el momento tendrá un significado especial: “Es una mezcla de orgullo, emoción y también un poco de nerviosismo. Miles de personas han dedicado años de su vida a esta misión, y ver el observatorio casi listo es la culminación de un esfuerzo extraordinario”.
Cuando llegue el día del despegue, el argentino lo vivirá de manera particular: “El lanzamiento es uno de esos momentos únicos en los que todo el trabajo de diseño, construcción y pruebas se transforma en una misión espacial real. Planeo vivirlo junto al equipo de la misión, mi familia y muchos de los colegas que hicieron posible que Roman sea una realidad. Será un día muy especial para todos nosotros”, confesó.
Para el científico mendocino, Roman representa mucho más que un desafío tecnológico o un nuevo hito profesional.
“Es un enorme honor y una gran responsabilidad. Crecí en Argentina soñando con el espacio y viendo los cielos espectaculares que tenemos, así que participar en una misión de esta magnitud es algo que nunca imaginé cuando era chico. También me gusta pensar que es un mensaje positivo para los jóvenes de Argentina y toda América Latina: no importa dónde uno nazca, la curiosidad, el esfuerzo y la educación pueden abrir puertas increíbles. La ciencia es una actividad internacional y el talento existe, no conoce de fronteras”, concluyó.

