Por el brutal ataque, la víctima deberá ser operada. Además, contó que los hechos de inseguridad son constantes en la zona y que los vecinos viven con miedo.
Una mujer regresaba a su casa cuando un motochorro la interceptó, la persiguió y terminó arrojándole la moto encima para robarle. Como consecuencia del ataque, sufrió una fractura compleja en una de sus piernas y necesita ser operada.
El hecho ocurrió alrededor de las 10 del viernes en la esquina de Los Naranjos y Los Ceibos, en el barrio Las Dalias de Mar del Plata. Toda la secuencia quedó registrada por la cámara de seguridad de un vecino.
El violento episodio se desató cuando la mujer bajó del colectivo y empezó a caminar. En el trayecto, se cruzó con un motociclista que la observó “de arriba a abajo” y le generó desconfianza. Continuó su camino, pero al llegar a la esquina volvió a encontrarse con él.
“Se rió y me dijo ‘dame todo lo que tenés’. En la cintura llevaba algo que parecía ser un arma, pero no llegó a sacarla”, relató la víctima a 0223.
Ante la amenaza, la vecina intentó escapar. Sin embargo, el delincuente comenzó a seguirla y la embistió desde atrás. La mujer cayó sobre el pasto y, una vez en el suelo, el agresor también la golpeó en la cara antes de llevarse sus pertenencias.
“Fue todo en segundos”, recordó. “Salí corriendo y ahí me gritó. Me insultó y me tiró la moto encima, chocándome. Me defendí como pude, porque ya tenía la pierna colgando. Por suerte, se fue. Le doy gracias a Dios porque estaba regalada”, contó.
Los gritos de la mujer alertaron a los vecinos, que salieron para asistirla. También llamaron a sus hijos y a la Policía. Uno de ellos la trasladó en su auto hasta la guardia de un hospital local, donde los médicos constataron que tenía la pierna fracturada y que debía someterse a una intervención quirúrgica.
La operación
Según explicó, la lesión que sufrió requiere una cirugía en la que deberán colocarle dos tornillos en la tibia, cerca del tobillo, además de una placa en el peroné. La intervención está prevista para el 9 de octubre, aunque todavía aguarda que su obra social la autorice.
Mientras espera, la mujer debe afrontar los dolores y la incertidumbre respecto de cuánto tiempo demandará su recuperación. “Acá somos laburantes que, trabajando y todo, no llegamos a fin de mes, como muchas personas. Hasta nos endeudamos con la tarjeta para comprar comida”, lamentó.
Además de desempeñarse como remisera, la mujer dedica buena parte de su tiempo a acompañar a dos personas con discapacidad que tiene a su cargo y que actualmente se encuentran en hogares del PAMI. Precisamente, el día del ataque había salido a realizar trámites relacionados con ellas.
Después de que sus hijos difundieran lo ocurrido en distintos medios, la mujer contó que pudieron conocer la identidad del presunto agresor. La Policía se presentó en su domicilio para tomarle la denuncia.
Según relató, en ese momento también supieron que el mismo delincuente que la habría atacado estaría involucrado en otros hechos violentos contra mujeres de la zona.
“La gente tiene miedo e impotencia… Todo el mundo tiene cámaras, pero las cámaras no te garantizan seguridad. La calle está complicada”, concluyó la mujer.

