La mujer trabajaba en un sanatorio de CABA y su jefa la descubrió mientras tomaba una siesta en uno de los sillones del área de terapia intensiva neonatal. La resolución del caso se produjo ocho años más tarde.
El área de terapia intensiva neonatal es una de las áreas más críticas de cualquier centro de salud. Es donde los bebés requieren mayor atención y un cuidado permanente por parte de los profesionales. Sin embargo, un hecho insólito sacudió a un sanatorio de la ciudad de Buenos Aires.
Se trata del caso de una enfermera que estaba encargada de ese sector crítico, que fue encontrada durmiendo la siesta, tapada con frazada, en uno de los sillones de neonatología en pleno horario laboral.
La mujer fue despedida y decidió ir a la Justicia para demandar a las autoridades del sanatorio y solicitar un resarcimiento económico por desvinculación injustificada.
Los jueces de primera instancia habían fallado a favor y ordenaron una indemnización mayor, pero la Cámara del Trabajo revocó una sentencia y rechazó la demanda, asegurando que el despido “se ajustó a derecho”.
El caso
La jefa de enfermería contó ante los jueces que la mujer trabajaba como enfermera asistencial, es decir, tenía a cargo el cuidado de los prematuros en general, desde la medicación, el baño del bebé, atención de procedimiento y todo lo relacionado con el cuidado.
“En principio era una enfermera que estaba calificada para el trabajo y su desempeño al principio era bueno, pero al correr el tiempo fue bajando su calidad de trabajo y su desempeño fue cayendo. Generalmente, los enfermeros tienen dos trabajos y van perdiendo atención, sobre todo si trabajan en áreas críticas, por el cansancio propio del trabajo”, expresó.
Según recordó, la trabajadora “tenía un paciente muy grave, era el único que estaba en la neonatología”. Sin embargo, una noche la encontraron durmiendo en un sillón cama que había para amamantar. “Ella acercó el sillón a la mitad de la sala y se durmió tapada con frazada y almohada. No era que se dormitó por el cansancio, sino que se acomodó bastante, y tenía a cargo un prematuro de alta complejidad, poniendo en riesgo la vida de ese bebé”, expresó la testigo.
Para justificar el despido, uno de los directivos del centro médico fundamentó: “Con elementos de prueba en nuestro poder, concretando por todo ello una injuria suficiente que impide por su entidad, pero fundamentalmente por el riesgo que ha implicado para la salud y vida de las personas a su cargo, se dispone su desvinculación con fundamento en la causal invocada a partir de la fecha”.
Qué decidió la Justicia
La mujer se presentó en los tribunales de Buenos Aires para reclamar una indemnización por despido injustificado. Los jueces de primera instancia fallaron a su favor y condenaron al sanatorio a pagar $165.312,22.
Pero los dueños del sanatorio recurrieron a la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y en las últimas semanas la Sala VIII revocó esa decisión y, en consecuencia, convalidó la procedencia del despido justificado de la enfermera.
“Las conclusiones del juez a-quo en cuanto considera que la notificación de la causal de despido no cumple con los extremos exigidos por el art. 243 de la L.C.T. En tales circunstancias, a mi juicio, se ha configurado en injuria suficiente que habilita a juzgar que la ruptura de vínculo decidida por la empleadora se ajustó a derecho”, dijo la jueza María Dora González, voto al que adhirió el juez Víctor Arturo Pesino.
“Frente a tales conclusiones, propongo que se revoque la decisión de grado y se rechacen las pretensiones indemnizatorias por despido resuelto por la accionada”, cerró.

