Un consenso científico global rebautizó a esta afección hormonal muy frecuente. Una nueva investigación encontró además un vínculo directo con el corazón.
El síndrome de ovario poliquístico, uno de los trastornos hormonales más comunes entre mujeres en edad reproductiva, acaba de cambiar de nombre a nivel mundial. Y, casi al mismo tiempo, un estudio de gran escala reveló que esta condición multiplica por cuatro el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Un consenso global impulsado por 56 organizaciones científicas rebautizó la afección como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (conocido por su sigla en inglés, PMOS).
El cambio busca reflejar mejor su verdadera naturaleza:
- Afecta a una de cada ocho mujeres en edad reproductiva, más de 170 millones en todo el mundo.
- Hasta el 70% de los casos permanece sin diagnosticar.
- El nombre anterior ponía el foco solo en los ovarios, cuando en realidad involucra también la insulina, los andrógenos y el metabolismo en general.
Cuatro veces más riesgo cardiovascular
Un estudio liderado por la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, analizó datos de seguros médicos de más de 413.000 mujeres con esta condición, comparadas con otros dos millones sin ella. ¿El resultado?: el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves —como enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular o enfermedad arterial periférica— fue 4,4 veces mayor en el grupo con la afección.
Ese número se mantuvo elevado incluso después de descontar otros factores de riesgo conocidos, como:
- Obesidad.
- Hipertensión.
- Colesterol alto.
- Diabetes.
“Nuestros resultados subrayan la necesidad de que los médicos reciban formación y los pacientes estén más informados sobre el riesgo cardiovascular”, explica la doctora Snigdha Alur-Gupta, de Estados Unidos, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Rochester.

El propio equipo de investigación pidió, además, avanzar en dos líneas pendientes: hacer un seguimiento más cercano de estas mujeres durante la transición a la menopausia, una etapa en la que el riesgo cardiovascular ya tiende a subir por otros motivos, y estudiar si tratamientos con los fármacos GLP-1 o los anticonceptivos hormonales modifican de algún modo esa relación con el corazón.
Señales para reconocer a tiempo
Los síntomas suelen aparecer en la pubertad y continuar hasta la menopausia. Entre los más frecuentes:
- Aumento de peso o dificultad para bajarlo.
- Acné en la mandíbula, el cuello, la espalda o el pecho.
- Menstruaciones dolorosas.
- Manchas o pequeños bultos en la piel.
- Baja libido.
- Exceso de vello facial o corporal.
- Cambios de humor (hasta tres veces más riesgo de síntomas depresivos).
- Problemas para dormir.
Los propios investigadores insisten en la importancia de un control cardíaco temprano en mujeres con este diagnóstico, junto con medidas simples: control del peso, alimentación saludable y actividad física regular. Consultar al ginecólogo ante la aparición de varias de estas señales en conjunto —no una sola de manera aislada— es el primer paso para llegar a un diagnóstico a tiempo.

